Categoría
Educación
Superior – Educación Médica
Resumen
El Aprendizaje Basado en Problemas (ABP)
es un sistema pedagógico relativamente nuevo que ha venido a revolucionar los
procesos de enseñanza-aprendizaje en
múltiples partes del mundo, y en diferentes áreas del conocimiento.
Esta metodología
fue concebida e implementada por primera vez en la Universidad McMaster en
Hamilton, Ontario, Canadá en 1969 como estrategia docente y diseño curricular1.
Su impacto ha sido tal que ha ido creciendo de forma exponencial, expandiéndose
por todos los continentes, hasta llegar en 2013 a la Republica Dominicana. En
este orden de ideas cabe destacar que la Escuela de Medicina de la Universidad
Dominicana O&M (O&Med) fue la primera institución de educación superior
dominicana en ponerla formalmente en práctica, y en hacer de esta metodología
uno de los pilares de su plataforma
curricular integrada.
Tanto al
estudiante como a la institución académica a la que pertenezca, esta
metodología innovadora, y sus resultados, les brinda la preparación suficiente
para poder ser insertarse en la comunidad como un profesional completo. Muchos
artículos se han escrito sobre estudios de investigación realizados en el marco
del ABP, y muchos autores coinciden en que aún hay mucho por investigar y por
innovar.
Aquellos que
entienden que la educación es uno de los pilares del desarrollo de los pueblos
tienen ante sí un gran reto en cuanto a innovación curricular y académica se
refiere, haciendo de este proceso de aprendizaje activo un camino más fácil y
fructífero.
Cuerpo
El Aprendizaje Basado en Problemas [o
Problem-Based Learning (PBL), por su versión en inglés] es un sistema pedagógico relativamente nuevo que ha venido a
revolucionar los procesos de enseñanza-aprendizaje
en múltiples partes del mundo, y en diferentes áreas del conocimiento.
Esta
metodología fue concebida e implementada por primera vez en la Universidad
McMaster en Hamilton, Ontario, Canadá en 1969 como estrategia docente y diseño
curricular1. Su pionero fue el neurólogo y educador norteamericano
Dr. Howard S. Barrows (2011†).
Con solo cuarenta y seis años de su creación y puesta en práctica, ABP
ha venido experimentando modificaciones en su conceptualización, guías de
práctica, implementación, mejoras en su adaptación, sujeta a estudios de
investigación y debate por múltiples instituciones académicas, y hasta la
creación de revistas indexadas que recogen estudios de investigación sobre este
tema. Al mismo tiempo, su impacto ha sido tal que ha ido creciendo de forma
exponencial, expandiéndose por todos los continentes, hasta llegar en 2013 a la
Republica Dominicana. En este orden de ideas cabe destacar que fue la Escuela
de Medicina de la Universidad Dominicana O&M (O&Med) la primera
institución de educación superior, en República Dominicana, en ponerla
formalmente en práctica y en hacer de esta metodología uno de los pilares de su plataforma curricular integrada.
La forma tradicional de enseñanza, es
aquella en la que el centro de atención en el salón de clases es el profesor (enseñanza centrada en el profesor).
Este vendría a conformar la parte activa
de la binomio estudiante-profesor siguiendo el formato acostumbrado, conocido e
implementado por siglos, de exponer sus conocimientos a un grupo de estudiantes
(audiencia) para que estos aprendan.
¿Y cómo se logra esta tarea con la metodología tradicional? Tomando notas, a
veces haciendo preguntas, en contadas ocasiones leyendo de los libros de texto.
De esta forma, se “aprende” el contenido expuesto en clases para así,
eventualmente, ser evaluados mediante exámenes que podrían o no aprobar. Esta
última modalidad, la tradicional, se llama Enseñanza Centrada en el Profesor [o
Teacher-Centered Learning, por su versión en inglés]2. El
estudiante, por el contrario, es el componente pasivo en este contexto y, aunque la gran mayoría hemos sido
educados bajo esta modalidad, no es esta la que necesariamente desarrolla en el
estudiante cualidades, aptitudes y habilidades complementarias de los
conocimientos adquiridos.
La
construcción del conocimiento en el método ABP se da porque para resolver
determinados planteamientos que hace el profesor mediante el empleo de
“casos”, los alumnos deben buscar la solución habiendo entendido los
conceptos adquiridos en otras asignaturas y aplicándolos al caso en cuestión;
identificando además cuáles son los conocimientos que deben adquirir para la
solución del problema planteado. Generalmente el aprendizaje basado en
problemas plantea que las soluciones se den de forma colaborativa entre
los estudiantes, es decir trabajando en grupo con el apoyo del docente –
facilitador.
Es decir, en
esta metodología la solución de los problemas se da mediante la aplicación de
los conocimientos, y éstos no quedan en el bagaje del alumno de manera
memorística sino que son utilizados de manera crítica. Por ejemplo, el profesor
puede impartir la lección y en vez de tomar un clásico examen sobre lo
aprendido, planteará un problema que debe ser resuelto, de manera que el
estudiante pueda aplicar la información que le fue proporcionada a
diferentes contextos, mediante un proceso de reflexión y análisis
desarrollando el razonamiento y la creatividad.
El Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) es
un método educativo que se centra en el aprendizaje, investigación y reflexión
por parte de los alumnos frente a un tema; donde el docente actúa como
guía para la resolución de determinado tema y no como autoridad que
solo transfiere el conocimiento. Es decir, el profesor se convierte en un facilitador
del conocimiento y orienta a un grupo de estudiantes a través de unos objetivos
específicos no limitándose solo a la adquisición de conocimiento, sino
promoviendo la estimulación y el desarrollo de habilidades transferibles, muy bien definidas previamente, que
complementaran su armazón conceptual a fin de lograr el producto final: que es
un egresado o profesional integro con capacidades cognoscitivas y competencias
transferibles sin paralelo. Todo este proceso de enseñanza-aprendizaje los
habilita y los ayuda a posicionarse en selectos estratos de excelencia
académica, y los incentiva a ser altamente competitivos en el marco de los
mercados globales. Así, este egresado estará dotado de herramientas que crearan
en él/ella la autoconfianza suficiente para competir y alcanzar estudios
superiores, especializaciones o empleo.
En términos
de la evaluación del desempeño del estudiante podemos dividirla en dos grandes
bloques:
§ Cuantitativa,
y
§ Cualitativa
La
evaluación cuantitativa abarca tres
subgrupos: 1) la participación activa de todos
los estudiantes en las sesiones de discusión como parte de un grupo, 2) el trabajo de búsqueda e investigación independiente o por cuenta
propia y 3) la preparación y presentación del caso completo y resuelto en una
sesión plenaria. A cada uno de estos componentes se le asigna una puntuación a
manera de porcentaje. Además, se les administran exámenes de medio término y
finales para corroborar de manera objetiva
lo que aprendieron luego de celebrar varios casos, asignándosele a estos
exámenes otro porcentaje como puntuación.
En la esfera
de la evaluación cualitativa se
valoran la adquisición, el desarrollo y mejoramiento de las habilidades transferibles de las que he
hecho mención anteriormente pero que ahora procedo a detallar. Antes de llegar
a desarrollar este punto quiero aclarar que son las habilidades transferibles.
No son más que aquellas capacidades y aptitudes que cada persona tiene y que
eventualmente desarrolla y que pueden ser empleadas y/o transferidas a
cualquier ámbito en el que uno se encuentre, en materia de profesión u oficio.
No son transferibles solo porque se copian o se aprenden de otros, sino más
bien porque las llevas de un terreno profesional a otro que bien puede no ser
profesional y que de igual manera ayudan a alcanzar la meta que se haya trazado
o propuesto.
Ejemplos de
algunas de las habilidades transferibles a que hacemos mención, y que
desarrollamos en los estudiantes mediante el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), encontramos:
o
Pensamiento
critico
o
Manejo o
control del tiempo
o
Organización
o
Toma de
decisiones
o
Resolución
de problemas
o
Trabajo
en equipo e individual, pero como parte de un grupo
o
Liderazgo
o
Comunicación
inter- e intraprofesionales
o
Creatividad
o
Autoconfianza
o
Capacidad
de síntesis y análisis
o
Habilidad
de integración interdisciplinaria del conocimiento
A lo largo
del año académico se van monitoreando los resultados de ambos tipos de
evaluaciones y, posteriormente, se realiza una retroalimentación, por
estudiante y por grupo, luego se informa y discute acerca de su desempeño en
ambas esferas. La unión de todos estos parámetros nos va dando, de manera concurrente,
una idea más objetiva, medible y quasi
predecible, del perfil del egresado que queremos lograr.
Howard S. Barrows,
en 1994 y luego en 1996, reconocía que, en el campo de la medicina, el proceso de
diagnosticar a un paciente – que es parte del trabajo del médico – descansaba en
una combinación de procesos de pensamiento hipotético-deductivo y conocimiento
experto en múltiples dominios del saber. Ensenar contenidos específicos de una
disciplina (anatomía, neurología, farmacología, psicología, etc.) de forma
separada y empleando el abordaje tradicional de las cátedras contribuía poco en
proveer a los estudiantes de un “contexto”
Tanto al
estudiante como a la institución académica a la que pertenezca, esta
metodología innovadora y polifacética, y sus resultados, les brinda la capacitación
necesaria para poder insertarse en la comunidad como un profesional completo, a
realizar su labor como parte de la misma o como su líder. Esto los conduce a ser
pensadores críticos y objetivos, tomadores de decisiones y forjadores de
opinión, o a influenciar en aquellos que ya lo son; fomentando y promoviendo la
prevención o la resolución de los problemas que se les presenten con una
visión, un conocimiento y unas habilidades tan amplias que lo convierten en un
profesional de notable impacto a nivel individual, comunitario, nacional,
regional y global.
Muchos
artículos se han escrito sobre estudios de investigación realizados en el marco
del ABP, y muchos autores coinciden en que aún hay mucho por investigar y por
innovar. Entre los temas de estudios de investigación existentes, y más
relevantes, encontramos los hechos por Juri Valtanen (Finlandia, 2014) sobre
Patrones de Preguntas en Tutoriales de PBL; los múltiples estudios realizados
por Hmelo-Silver & Barrows et. al., Catherine Coelho, Constance Bowe &
Thomas Aretz sobre ABP en los años preclínicos de la escuela de medicina, entre
otros también destacados.
Algunos
autores concuerdan en que hacen falta más investigaciones, sobre todo, dirigidas
a áreas bien específicas dentro de esta técnica, como por ejemplo: 1)
establecer una guía clara y objetiva de los fundamentos y principios del ABP,
2) establecer mejoras en el rol de los facilitadores, 3) observar en el largo
plazo el impacto que tienen las preguntas y respuestas que surgen durante los
tutoriales, 4) enfocarse de manera más profunda en la evaluación cualitativa y
cuantitativa de las preguntas que surgen durante una sesión de ABP enfocándose
tanto en la perspectiva del estudiante como en la del facilitador para
establecer un equilibrio perdurable, 5) continuar promoviendo la estrategia de
que el mayor número de preguntas surja del estudiante, alentando la discusión y
el debate, y no del facilitador; entre otras.
Mi opinión
personal es que, en unos 5 a 10 años, cuando el Aprendizaje Basado en Problemas
sea una práctica más probada, depurada y definida se reportarán mejores
resultados en sentido general, y habrá un mejor y mayor entendimiento y
aceptación de la misma. Tanto así que quizás no haya una sola área del
conocimiento (medicina, leyes, ingeniería, enfermería, contabilidad, economía,
tecnología de la información, etc.) en la cual no se esté empleando ABP como
herramienta útil de enseñanza.
Aquellos que
entendemos que la educación es uno de los pilares del desarrollo de los pueblos
tenemos ante nosotros un gran reto en cuanto a innovación curricular y
académica se refiere. Creo que es muy oportuno el momento para reflexionar
acerca de hacia dónde queremos enfocar nuestros objetivos en el campo de la
enseñanza y el aprendizaje. La evidencia de la literatura mundial nos muestra
que el aprendizaje activo es clave en
el camino hacia el éxito académico – y posteriormente profesional – sobre todo
en una época en la que los estudiantes, sin importar la edad o estatus
socioeconómico, tienen acceso libre y rápido a la información; factores
determinantes que hacen de este proceso de aprendizaje activo un camino más
fácil y fructífero.
Palabras Claves
Aprendizaje Basado
en Problemas – Educación Médica – Aprendizaje Activo – Integración Curricular –
Habilidades Transferibles
Recursos
En mi calidad de
coordinador del programa de ABP en mi escuela de medicina, y facilitador del
mismo, reconozco que hay mucha información disponible, muchos éxitos
alcanzados, pero también sigue habiendo controversia respecto a la
implementación y resultados positivos de esta metodología. Mi propuesta es que
sigamos innovando e investigando en este contexto y reportando nuestros
resultados de manera objetiva para beneficio de toda la comunidad docente y de
los estudiantes. Creo que dentro de varios años, cuando ya este método este mas
probado y depurado, no habrá un área del conocimiento donde no se esté
aplicando el ABP y aprovechándose de todo lo que esta estrategia puede aportar.
Referencias
1. Barrows, Howard S.
(1996). "Problem-Based Learning in medicine and beyond: A brief
overview". New Directions for Teaching and Learning 1996 (68): 3. doi:10.1002/tl.37219966804
2. Nandi et al., Hong Kong Med J. 2000 Sep; 6(3):301-6.
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More Effective? A Meta-synthesis of Meta-analyses. Comparing PBL to
Conventional Classrooms. IJPBL vol 3, no. 1 (2009).
- Malik, AS. Clinical experience of medical students
in a developing country. Educ Health (Abingdon). 2003 Jul; 16(2):163-75.
- Bowe
Constance, Voss John and Aretz H. Thomas; Case method teaching: An
effective approach to integrate the basic and clinical sciences in the
preclinical medical curriculum. Medical Teacher., 31: 834-841 (2009)
- Woei
Hung, David H. Jonassen, and Rude Liu. Handbook of Research on educational
communication and technology. (2007)
- Barrows,
H. S. (2002). Is it truly possible to have such a thing as dPBL? Dist.
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- Hmelo-Silver,
C. E. (2004). Problem-Based learning: what and how do students learn?
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- Hmelo-Silver
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Learning Facilitator. Interdisciplinary Journal of Problem-Based Learning,
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- Huichun,
Li (2013). The Interpretation of Problem Based Learning: A Case Study. J
Problem-Based Learning in Higher Education (JPBLHE) 2013; 1(1), 176-193
11. Coelho, C (2014). Facilitating facilitators to facilitate, in problem or
enquiry based learning sessions. J Problem-Based Learning in Higher Education
(JPBLHE) 2014; 2(1), 4-10
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