jueves, 10 de diciembre de 2015

Aprendizaje Basado en Problemas (ABP): Una Revisión de la Literatura Actual


Categoría
Educación Superior – Educación Médica

Resumen
El Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) es un sistema pedagógico relativamente nuevo que ha venido a revolucionar los procesos de enseñanza-aprendizaje en múltiples partes del mundo, y en diferentes áreas del conocimiento.

Esta metodología fue concebida e implementada por primera vez en la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario, Canadá en 1969 como estrategia docente y diseño curricular1. Su impacto ha sido tal que ha ido creciendo de forma exponencial, expandiéndose por todos los continentes, hasta llegar en 2013 a la Republica Dominicana. En este orden de ideas cabe destacar que la Escuela de Medicina de la Universidad Dominicana O&M (O&Med) fue la primera institución de educación superior dominicana en ponerla formalmente en práctica, y en hacer de esta metodología uno de los pilares  de su plataforma curricular integrada.
Tanto al estudiante como a la institución académica a la que pertenezca, esta metodología innovadora, y sus resultados, les brinda la preparación suficiente para poder ser insertarse en la comunidad como un profesional completo. Muchos artículos se han escrito sobre estudios de investigación realizados en el marco del ABP, y muchos autores coinciden en que aún hay mucho por investigar y por innovar.
Aquellos que entienden que la educación es uno de los pilares del desarrollo de los pueblos tienen ante sí un gran reto en cuanto a innovación curricular y académica se refiere, haciendo de este proceso de aprendizaje activo un camino más fácil y fructífero.


Cuerpo
El Aprendizaje Basado en Problemas [o Problem-Based Learning (PBL), por su versión en inglés] es un sistema pedagógico relativamente nuevo que ha venido a revolucionar los procesos de enseñanza-aprendizaje en múltiples partes del mundo, y en diferentes áreas del conocimiento.

Esta metodología fue concebida e implementada por primera vez en la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario, Canadá en 1969 como estrategia docente y diseño curricular1. Su pionero fue el neurólogo y educador norteamericano Dr. Howard S. Barrows (2011).  Con solo cuarenta y seis años de su creación y puesta en práctica, ABP ha venido experimentando modificaciones en su conceptualización, guías de práctica, implementación, mejoras en su adaptación, sujeta a estudios de investigación y debate por múltiples instituciones académicas, y hasta la creación de revistas indexadas que recogen estudios de investigación sobre este tema. Al mismo tiempo, su impacto ha sido tal que ha ido creciendo de forma exponencial, expandiéndose por todos los continentes, hasta llegar en 2013 a la Republica Dominicana. En este orden de ideas cabe destacar que fue la Escuela de Medicina de la Universidad Dominicana O&M (O&Med) la primera institución de educación superior, en República Dominicana, en ponerla formalmente en práctica y en hacer de esta metodología uno de los pilares  de su plataforma curricular integrada.

La forma tradicional de enseñanza, es aquella en la que el centro de atención en el salón de clases es el profesor (enseñanza centrada en el profesor). Este vendría a conformar la parte activa de la binomio estudiante-profesor siguiendo el formato acostumbrado, conocido e implementado por siglos, de exponer sus conocimientos a un grupo de estudiantes (audiencia) para que estos aprendan. ¿Y cómo se logra esta tarea con la metodología tradicional? Tomando notas, a veces haciendo preguntas, en contadas ocasiones leyendo de los libros de texto. De esta forma, se “aprende” el contenido expuesto en clases para así, eventualmente, ser evaluados mediante exámenes que podrían o no aprobar. Esta última modalidad, la tradicional, se llama Enseñanza Centrada en el Profesor [o Teacher-Centered Learning, por su versión en inglés]2. El estudiante, por el contrario, es el componente pasivo en este contexto y, aunque la gran mayoría hemos sido educados bajo esta modalidad, no es esta la que necesariamente desarrolla en el estudiante cualidades, aptitudes y habilidades complementarias de los conocimientos adquiridos.

La construcción del conocimiento en el método ABP se da porque para resolver determinados planteamientos que hace el profesor mediante el empleo de “casos”, los alumnos deben buscar la solución habiendo entendido los conceptos adquiridos en otras asignaturas y aplicándolos al caso en cuestión; identificando además cuáles son los conocimientos que deben adquirir para la solución del problema planteado. Generalmente el aprendizaje basado en problemas plantea que las soluciones se den de forma colaborativa entre los estudiantes, es decir trabajando en grupo con el apoyo del docente – facilitador.

Es decir, en esta metodología la solución de los problemas se da mediante la aplicación de los conocimientos, y éstos no quedan en el bagaje del alumno de manera memorística sino que son utilizados de manera crítica. Por ejemplo, el profesor puede impartir la lección y en vez de tomar un clásico examen sobre lo aprendido, planteará un problema que debe ser resuelto, de manera que el estudiante pueda aplicar la información que le fue proporcionada a diferentes contextos, mediante un proceso de reflexión y análisis desarrollando el razonamiento y la creatividad.

El Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) es un método educativo que se centra en el aprendizaje, investigación y reflexión por parte de los alumnos frente a un tema; donde el docente actúa como guía para la resolución de determinado tema y no como autoridad que solo transfiere el conocimiento. Es decir, el profesor se convierte en un facilitador del conocimiento y orienta a un grupo de estudiantes a través de unos objetivos específicos no limitándose solo a la adquisición de conocimiento, sino promoviendo la estimulación y el desarrollo de habilidades transferibles, muy bien definidas previamente, que complementaran su armazón conceptual a fin de lograr el producto final: que es un egresado o profesional integro con capacidades cognoscitivas y competencias transferibles sin paralelo. Todo este proceso de enseñanza-aprendizaje los habilita y los ayuda a posicionarse en selectos estratos de excelencia académica, y los incentiva a ser altamente competitivos en el marco de los mercados globales. Así, este egresado estará dotado de herramientas que crearan en él/ella la autoconfianza suficiente para competir y alcanzar estudios superiores, especializaciones o empleo.

En términos de la evaluación del desempeño del estudiante podemos dividirla en dos grandes bloques:

§      Cuantitativa, y
§      Cualitativa

La evaluación cuantitativa abarca tres subgrupos: 1) la participación activa de todos los estudiantes en las sesiones de discusión como parte de un grupo, 2) el trabajo de búsqueda e investigación independiente o por cuenta propia y 3) la preparación y presentación del caso completo y resuelto en una sesión plenaria. A cada uno de estos componentes se le asigna una puntuación a manera de porcentaje. Además, se les administran exámenes de medio término y finales para corroborar de manera objetiva lo que aprendieron luego de celebrar varios casos, asignándosele a estos exámenes otro porcentaje como puntuación.

En la esfera de la evaluación cualitativa se valoran la adquisición, el desarrollo y mejoramiento de las habilidades transferibles de las que he hecho mención anteriormente pero que ahora procedo a detallar. Antes de llegar a desarrollar este punto quiero aclarar que son las habilidades transferibles. No son más que aquellas capacidades y aptitudes que cada persona tiene y que eventualmente desarrolla y que pueden ser empleadas y/o transferidas a cualquier ámbito en el que uno se encuentre, en materia de profesión u oficio. No son transferibles solo porque se copian o se aprenden de otros, sino más bien porque las llevas de un terreno profesional a otro que bien puede no ser profesional y que de igual manera ayudan a alcanzar la meta que se haya trazado o propuesto.

Ejemplos de algunas de las habilidades transferibles a que hacemos mención, y que desarrollamos en los estudiantes mediante el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), encontramos:
o   Pensamiento critico
o   Manejo o control del tiempo
o   Organización
o   Toma de decisiones
o   Resolución de problemas
o   Trabajo en equipo e individual, pero como parte de un grupo
o   Liderazgo
o   Comunicación inter- e intraprofesionales
o   Creatividad 
o   Autoconfianza
o   Capacidad de síntesis y análisis
o   Habilidad de integración interdisciplinaria del conocimiento

A lo largo del año académico se van monitoreando los resultados de ambos tipos de evaluaciones y, posteriormente, se realiza una retroalimentación, por estudiante y por grupo, luego se informa y discute acerca de su desempeño en ambas esferas. La unión de todos estos parámetros nos va dando, de manera concurrente, una idea más objetiva, medible y quasi predecible, del perfil del egresado que queremos lograr.

Howard S. Barrows, en 1994 y luego en 1996, reconocía que, en el campo de la medicina, el proceso de diagnosticar a un paciente – que es parte del trabajo del médico – descansaba en una combinación de procesos de pensamiento hipotético-deductivo y conocimiento experto en múltiples dominios del saber. Ensenar contenidos específicos de una disciplina (anatomía, neurología, farmacología, psicología, etc.) de forma separada y empleando el abordaje tradicional de las cátedras contribuía poco en proveer a los estudiantes de un “contexto”

Tanto al estudiante como a la institución académica a la que pertenezca, esta metodología innovadora y polifacética, y sus resultados, les brinda la capacitación necesaria para poder insertarse en la comunidad como un profesional completo, a realizar su labor como parte de la misma o como su líder. Esto los conduce a ser pensadores críticos y objetivos, tomadores de decisiones y forjadores de opinión, o a influenciar en aquellos que ya lo son; fomentando y promoviendo la prevención o la resolución de los problemas que se les presenten con una visión, un conocimiento y unas habilidades tan amplias que lo convierten en un profesional de notable impacto a nivel individual, comunitario, nacional, regional y global.

Muchos artículos se han escrito sobre estudios de investigación realizados en el marco del ABP, y muchos autores coinciden en que aún hay mucho por investigar y por innovar. Entre los temas de estudios de investigación existentes, y más relevantes, encontramos los hechos por Juri Valtanen (Finlandia, 2014) sobre Patrones de Preguntas en Tutoriales de PBL; los múltiples estudios realizados por Hmelo-Silver & Barrows et. al., Catherine Coelho, Constance Bowe & Thomas Aretz sobre ABP en los años preclínicos de la escuela de medicina, entre otros también destacados.

Algunos autores concuerdan en que hacen falta más investigaciones, sobre todo, dirigidas a áreas bien específicas dentro de esta técnica, como por ejemplo: 1) establecer una guía clara y objetiva de los fundamentos y principios del ABP, 2) establecer mejoras en el rol de los facilitadores, 3) observar en el largo plazo el impacto que tienen las preguntas y respuestas que surgen durante los tutoriales, 4) enfocarse de manera más profunda en la evaluación cualitativa y cuantitativa de las preguntas que surgen durante una sesión de ABP enfocándose tanto en la perspectiva del estudiante como en la del facilitador para establecer un equilibrio perdurable, 5) continuar promoviendo la estrategia de que el mayor número de preguntas surja del estudiante, alentando la discusión y el debate, y no del facilitador; entre otras.

Mi opinión personal es que, en unos 5 a 10 años, cuando el Aprendizaje Basado en Problemas sea una práctica más probada, depurada y definida se reportarán mejores resultados en sentido general, y habrá un mejor y mayor entendimiento y aceptación de la misma. Tanto así que quizás no haya una sola área del conocimiento (medicina, leyes, ingeniería, enfermería, contabilidad, economía, tecnología de la información, etc.) en la cual no se esté empleando ABP como herramienta útil de enseñanza.

Aquellos que entendemos que la educación es uno de los pilares del desarrollo de los pueblos tenemos ante nosotros un gran reto en cuanto a innovación curricular y académica se refiere. Creo que es muy oportuno el momento para reflexionar acerca de hacia dónde queremos enfocar nuestros objetivos en el campo de la enseñanza y el aprendizaje. La evidencia de la literatura mundial nos muestra que el aprendizaje activo es clave en el camino hacia el éxito académico – y posteriormente profesional – sobre todo en una época en la que los estudiantes, sin importar la edad o estatus socioeconómico, tienen acceso libre y rápido a la información; factores determinantes que hacen de este proceso de aprendizaje activo un camino más fácil y fructífero.



Palabras Claves
Aprendizaje Basado en Problemas – Educación Médica – Aprendizaje Activo – Integración Curricular – Habilidades Transferibles

Recursos
En mi calidad de coordinador del programa de ABP en mi escuela de medicina, y facilitador del mismo, reconozco que hay mucha información disponible, muchos éxitos alcanzados, pero también sigue habiendo controversia respecto a la implementación y resultados positivos de esta metodología. Mi propuesta es que sigamos innovando e investigando en este contexto y reportando nuestros resultados de manera objetiva para beneficio de toda la comunidad docente y de los estudiantes. Creo que dentro de varios años, cuando ya este método este mas probado y depurado, no habrá un área del conocimiento donde no se esté aplicando el ABP y aprovechándose de todo lo que esta estrategia puede aportar.

Referencias

1.      Barrows, Howard S. (1996). "Problem-Based Learning in medicine and beyond: A brief overview". New Directions for Teaching and Learning 1996 (68): 3.  doi:10.1002/tl.37219966804

2.      Nandi et al., Hong Kong Med J. 2000 Sep; 6(3):301-6.

  1. Strobel, J and van Barneveld, A: When is PBL More Effective? A Meta-synthesis of Meta-analyses. Comparing PBL to Conventional Classrooms. IJPBL vol 3, no. 1 (2009).

  1. Malik, AS. Clinical experience of medical students in a developing country. Educ Health (Abingdon). 2003 Jul; 16(2):163-75.

  1. Bowe Constance, Voss John and Aretz H. Thomas; Case method teaching: An effective approach to integrate the basic and clinical sciences in the preclinical medical curriculum. Medical Teacher., 31: 834-841 (2009)

  1. Woei Hung, David H. Jonassen, and Rude Liu. Handbook of Research on educational communication and technology. (2007)

  1. Barrows, H. S. (2002). Is it truly possible to have such a thing as dPBL? Dist. Educ., 23(1), 119–122.

  1. Hmelo-Silver, C. E. (2004). Problem-Based learning: what and how do students learn? Educ. Psychol. Rev., 16(3), 235–266.*

  1. Hmelo-Silver C.E., and Barrows H.S. (2006). Goals and Strategies of a Problem-Based Learning Facilitator. Interdisciplinary Journal of Problem-Based Learning, 1 (1)

  1. Huichun, Li (2013). The Interpretation of Problem Based Learning: A Case Study. J Problem-Based Learning in Higher Education (JPBLHE) 2013; 1(1), 176-193
 11. Coelho, C (2014). Facilitating facilitators to facilitate, in problem or enquiry based learning sessions. J Problem-Based Learning in Higher Education (JPBLHE) 2014; 2(1), 4-10